lunes, 19 de diciembre de 2016

Seis cosas que nunca te dije

¡Yei! ¡Día número seis! (Déjenme contarles que mis números favoritos son los números pares, si veo un número impar, me empiezo a poner ansiosa).


Bueno, continuando con lo que les dije que iba a contar hoy, vamos a hablar de Paulina.

Paulina, mi mejor amiga de la primaria (al menos durante 4°, 5° y 6° de primaria). Empiezo por platicarles cómo es que la conocí. Obviamente, al igual que la mayoría de estas personas, iba en mi salón de clases, incluso, era mejor amiga tanto de Rodrigo A., como de Rodrigo G.

Cuando yo entré a esa escuela, no tenía amigos, por lo que el primer día, me la pase hablando con diferentes personas. En la salida, como éramos todos muy pequeños, no nos dejaban salir hasta que uno de nuestros padres o un adulto autorizado fuera por nosotros, entonces, en ese momento mi mamá trabajaba muy cerca, sin embargo, no la dejaban salir mucho tiempo y pues tenía que esperar alrededor de 30 a 40 minutos para poder irme con ella. En ese lapso de tiempo de espera, al menos las primeras semanas, hablaba con los pocos amigos que había hecho, sin embargo, ellos nunca se tardaban más de 10 minutos en irse. Un día, me quedé sola, pero descubrí que muy cerca de donde yo estaba, había una chica de mi salón, la razón por la que no le quería hablar, era porque se me hacía muy "sangrona" y creída, pero creo que en ese momento, las dos dejamos nuestros prejuicios para comenzar a hablarnos. 

Otro dato importante, es que en esa época, "Crepúsculo", formaba una parte importante de mi persona, teniendo eso en cuenta, sigamos. 

Cuando se me acercó a hablar, yo tenía el libro ya antes mencionado en las manos, curiosamente, después de comenzar la conversación, todo giró en torno a lo maravilloso que era para las dos "Crepúsculo", así fue como comenzó todo.

Los siguientes días, me empecé a juntar con ella y por lo tanto, con los "Rodrigos" y los otros niños con los que ella se juntaba.

A los pocos meses, ya éramos muy amigas, con ella, normalmente todos los viernes me iba a su casa, comíamos, veíamos películas, jugábamos juegos de mesa con sus papás y su hermano, al fin y al cabo, una amistad muy bonita. Incluso, recuerdo que cuando mi mamá me iba a recoger, usualmente se terminaba quedando a tomar con sus papás y me terminaba yendo de su casa hasta las 3 o 4 de la mañana. Incluso, hay una lista muy corta de personas que convivían con mi mamá e interferían en mi vida, más específicamente, que iban a mi casa, con ella pues iban a mi casa a fiestas y yo iba a su casa, incluso, mis primeras fiestas fueron acompañada de ella y de su hermano, quien tiene la edad de quien era mi hermanastro en ese momento.

Creo que honestamente nunca había tenido una amistad como la de ella, por lo que se me hizo muy fácil encariñarme a ella, porque era muy fácil con ella, probablemente éramos muy similares pero diferentes al mismo tiempo.

Todo se arruinó cuando ya íbamos a salir de la primaria, apareció una tipa, Naomi, quien primero fue mi amiga, e inconscientemente, la dejé que entrara a mi vida para que me robara todo lo bueno que tenía. (Dejémoslo para otro día)

Y pues empeoraron las cosas cuando finalmente entré a la secundaria, creíamos que podíamos mantener la amistad, y así fue al principio, hablábamos diario y de vez en cuando, nos seguíamos viendo los viernes, pero no como antes.

Eso nos siguió llevando a empeorar nuestra amistad. Finalmente llegamos a un punto en el que ya casi no hablábamos, cuando fueron sus XV años, ella invitó a Naomi y a sus otras amigas, ahí fue cuando me di cuenta de que quizá ella ya no me necesitaba.

Lo peor ocurrió cuando el día de mi cumpleaños no me felicitó (lo cual era una tradición entre nosotras). Creo que nunca había llorado de esa manera por una amistad, me sentí muy mal e incluso quería cortar cualquier tipo de amistad que tuviera con ella.

Al siguiente día, me marcó muy asustada porque la había eliminado de mis contactos y me explicó que se había ido de vacaciones pero que no me había podido marcar ni mandar mensaje. Yo no le respondí y lo que ella hizo, fue marcarme a las 4 de la mañana para pedirme perdón, yo sólo le pude decir que ya no éramos mejores amigas, sin embargo la quería pero no como antes, que nada más quedábamos como conocidas.

Lloré y lloré muchos días porque me sentía mala persona, sin embargo, lugo las cosas se fueron calmando, ella y yo seguimos hablando y a veces hasta salimos, aunque es un poco triste que ya nada nunca va a volver a ser lo mismo.

Así que, cuiden sus amistades personas extrañas del internet.

Hoy comencé con mis series pendientes, estuve sola en mi casa todo el día y cenaré sushi.

Hoy tampoco tengo propósitos, a ver qué tal mañana.

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