Día número once.
Hemos llegado al día número once y yo sigo maravillada de cómo es que sigo escribiendo aquí, quizá últimamente la calidad de mis entradas ya no es la misma (sonó más extraño de lo normal) pero al diablo, más que querer audiencia, quiero tener esto para recordar cómo es que yo pensaba en este momento y sentirme vieja o sentir gracioso el leer todo esto en un futuro.
Así que, feliz Navidad Yunuen del futuro, es muy probable que sí recuerdes la forma en que te sentiste el día de hoy, esa es una cosa extraña, ya que mi memoria para esas cosas, sirve de una forma espectacularmente buena.
De cualquier forma, hay una poca probabilidad de que toda esta honestidad, haya salido gracias al efecto del alcohol, confieso que no tomé mucho, y más que estar ebria, estoy en un estado en el que todo me hace feliz y me vuelvo más honesta de lo normal.
El día de hoy, cené pavo, preparado con una receta casi secreta de mi mamá (y no es secreta, porque bueno, yo la conozco), ensalada de manzana y espagueti con salsa blanca, de postre, un souflé de chocolate y un poco de refresco.
Cené con mi abuela y mi mamá, después de ver una película (lo cual significa un gran momento de risa) y de enterarme que un amigo (Joaquín), quien hace 6 meses me confesó que yo le he gustado por bastante tiempo, mandó a una de sus amigas para enterarse de cómo es que me va en la vida pero sin hablarme (porque dice que si me habla, le rompo más el corazón) lo cual se me hizo bastante curioso.
También, Paulina me volvió a mandar un mensaje, probablemente la vea la próxima semana. Y, aunque me gustaría no escribirlo, no gano nada con mentirme a mí misma, entonces, hoy me caché pensando en Emilio, todo gracias a la película, me pasé pensando que quizá muchas cosas bonitas pudieron haber pasado entre los dos, pero de todos modos, sé que él y yo no tenemos futuro.
Así que, hasta mañana.
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