jueves, 15 de diciembre de 2016

En el segundo día de la Navidad


Bien, ya es el segundo día.


Quiero comenzar este día, hablando acerca de mi mala suerte en el amor. He empezado a considerar varias veces que quizá no era lo correcto el no seguir las cadenas que se utilizaban en el correo electrónico hace 10 años (claro que no, es broma). Simplemente, supongo que todavía no es tiempo de que me vaya bien en el amor.

Y pues todo esto recae en que normalmente, termino enamorada de personas que: 
a) No me hacen caso
b) Tienen novia (o más de una) 
c) Me quieren como amiga
d) Todas las anteriores
De forma que siempre encuentro complicada mi vida amorosa.

Quizá la razón por la que quise empezar con esto, fue porque el día de hoy, después de 16 tormentosos meses, pude eliminar la conversación de quien ha sido mi pesadilla, incluso, les diré su nombre, Emilio.

Creo que al menos la mayoría de las personas pasan por esa etapa (refiriéndome a que lo he hecho más de 3 veces) en la que simplemente ya no tienes la necesidad de mantenerlo ahí. Es eso, o quizá fue la locura nocturna mezclada con mi jarabe para la tos y mi enfermedad. De cualquier manera, finalmente lo hice y hasta el momento, no me arrepiento de nada.

Creo que eso fue de lo más importante en todo mi día. Hace un rato, fui a la tienda por órdenes de mi mamá, en ese viaje, descubrí algo muy curioso. El señor de la tienda (quien es dueño y vendedor), tiene una perspectiva algo original en comparación de todas las personas que viven por donde yo vivo.

Contando un poco más, vivo en un gran conjunto de por lo menos 25 edificios, ubicado en una "colonia popular", por decirlo de alguna manera así que es complicado encontrar en una persona que no piense sólo en fútbol. Y me sorprendió el haberlo oído. 

Sin más que decir por el momento, espero no doblegarme ante los recuerdos que me puedan surgir de lo que hice.

Les escribo mañana. 

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